La enseñanza de la técnica del canto

La enseñanza de la técnica del canto

El canto es un arte que implica diversas áreas en su desarrollo y ejecución, desde la anatomía y la fisiología hasta la psicoacústica y la estética.

En el contexto de la tradición académica occidental, la formación de un cantante  profesional requiere muchos años de estudio y disciplina, durante los cuales debe aprender a dominar el arte de la interpretación musical. Esto conlleva el desarrollo de habilidades para conjuntar en inteligencia y emoción, las características de distintos estilos y formas musicales; a través del estudio de la técnica vocal, así como de los necesarios aspectos musicales, históricos, lingüísticos e histriónicos.


La técnica vocal corresponde a la parte de preparación física del cantante; a la coordinación del funcionamiento natural de la voz, por medio de la cual se adquiere la habilidad de cantar cómodamente en amplios intervalos, se corrigen defectos vocales y se homogeniza la voz en todos sus registros. El entrenamiento también puede permitir al cantante producir un sonido acústicamente más eficiente, en términos de utilizar el consumo mínimo de energía para que la intensidad sonora resultante sea mayor y, así, llenar un espacio físico grande o sobresalir del acompañamiento de los instrumentos musicales, sin la necesidad de una amplificación artificial.

Cada persona posee una voz especial, un timbre individual, en esencia determinado por la constitución y características físicas del propio aparato vocal. Este hecho es de suma importancia en el desarrollo y el estudio de la técnica, pues otorga a cada alumno posibilidades muy particulares. Es por ello que, aunque los principios y fundamentos de la técnica vocal sean los mismos en general, el profesor debe adaptar su enseñanza a cada alumno en particular.


El conocimiento del aparato vocal y, sobre todo, su funcionamiento para la producción de voz, es un tópico básico e indispensable para comenzar el estudio de la técnica vocal. Es equivalente a la noción que debe tener un instrumentista acerca de su instrumento musical.


El aparato vocal está constituido por tres sistemas principales, que son: el sistema respiratorio, el sistema de fonación y el sistema de resonancia. En ese mismo orden es como se produce la voz. En el sistema respiratorio se genera el flujo de aire, que pasa por el sistema de fonación, donde se produce el sonido y, por último, le son dadas cualidades de timbre, calidad vocal y amplitud, a través del sistema de resonancia (figura 1.1).

Al sistema respiratorio lo conforman principalmente los pulmones y el músculo diafragma, que son los responsables de almacenar el aire y controlar la respiración, respectivamente. El movimiento del diafragma obliga a los pulmones a ampliarse y contraerse, causando los cambios de presión necesarios para la inspiración y la espiración. La liberación de la presión almacenada en los pulmones proporciona la corriente de aire necesaria para la producción del sonido.


La laringe constituye el principal órgano de fonación. Es un esqueleto de cartílagos (tiroides, cricoides, y aritenoides) que incluye y apoya a unas estructuras de músculo y ligamentos cubiertos por membranas mucosas. Estas estructuras son los pliegues o cuerdas vocales, que son la fuente primaria para la producción de la voz.
Cuando los pliegues son separados o abducidos, permiten al aire pasar  libremente entre ellos, como en el caso de la respiración. Cuando los pliegues son reunidos, o aducidos, la corriente de aire es oprimida, que es la condición preparatoria para la vibración. Los músculos de los pliegues vocales pueden cambiar la forma y la rigidez de los pliegues, causando cambios en la producción del sonido.


El sistema de resonancia es la combinación de cavidades por encima de la laringe que comprende la faringe, la cavidad bucal y la cavidad nasal. Al área comprendida entre la parte superior de la laringe y los labios, se le llama tracto vocal.

El tracto vocal tiene la capacidad de asumir una amplia gama de formas diferentes, que fácilmente son cambiadas por la articulación (modificación de la posición del velo del paladar, la mandíbula, la lengua y los labios), lo que proporciona una gran flexibilidad de afectación al sonido resultante.
Diversas partes del sistema vocal, como las propias cuerdas vocales, la glotis y el diafragma, no son accesibles a través de sensaciones nerviosas, es por ello que el profesor de canto utiliza métodos indirectos que influencian la voz de su alumno, como el utilizar la imaginación, ser consciente de sensaciones musculares en órganos adyacentes y el desarrollo de la atención a su propio sonido producido. Estas técnicas han sido diseñadas para cultivar la conciencia y un control preciso sobre las estructuras vocales para obtener una óptima resonancia, potencia y vibrato [Sundberg, 2000].


Los principios de la técnica vocal, que los profesores de canto promueven en sus alumnos, son los que se describen a continuación.

La postura corporal.


Es esencial para el cantante adquirir una buena postura corporal, ya que está directamente relacionada con la emisión de la voz. Es común que en las clases de técnica se tenga a  mano un espejo donde el alumno podrá observar los cambios en su postura del cuerpo.
La postura correcta habla por sí misma del cantante. Ya que los cantantes pueden mejorar bastante su entrada de aliento en una postura correcta, es casi inevitable que ellos canten mucho mejor también de esa manera [Roe, 1970].
La enseñanza tradicional del canto menciona una postura “noble” que significa erguida, bien apoyada en el suelo, pero sin tensiones innecesarias. Para comenzar a practicar, se recomienda poner especial atención en las siguientes partes del cuerpo [Collins, 1999]:


Pies. Distribuir el peso del cuerpo equitativamente en los talones de los pies, que deben estar bien apoyados en el piso y tener una separación entre sí, de la misma proporción que el ancho de las caderas.

Rodillas. Jamás deben estar juntas [ni bloqueadas].


Abdomen. La parte alta del abdomen, donde se encuentra el diafragma, por debajo de las costillas, donde termina el esternón, debe ser un área que permanezca flexible y responder suavemente al ciclo de la respiración.


Tórax. Debe estar erguido, pero no tenso.


Hombros. Hacia atrás, hacia abajo y relajados.


Cuello. No se debe acumular ninguna tensión en todo el perímetro del cuello.


Brazos y manos. Relajados, a los lados del cuerpo.


Otro factor que es exigente de la postura corporal, es la interacción que existe entre el cantante y su público. Actualmente, se han incorporado conocimientos de distintas técnicas específicas, como la técnica Alexander [Heirich, 2005] o el método Feldenkrais [Blades-Zeller, 2002] que tratan más de la correcta utilización del cuerpo en movimiento que de una postura en concreto.

La facilidad, potencia, ductilidad y calidad sonora de la voz, son producidas por determinados y específicos movimientos musculares de los órganos implicados en la emisión, por lo que el profesor de canto muestra al alumno una técnica gestual. Una buena capacidad de introspección y experiencia escénica le serán útiles para pormenorizar al alumno las sensaciones que va a experimentar [Ferrer, 2008].

La respiración.

Es la base fundamental de la correcta emisión de voz.
Existen dos factores que deben considerados en la respiración de los cantantes: la dirección y el control del aire [Roe, 1970].
La columna de aire es elevada y apoyada por medio de la presión hiperbárica pulmonar en dirección hacia el cráneo [Ferrer, 2008].
Durante la entrada de aire, los músculos abdominales están relajados y el pecho se expande; cuando el cantante va consumiendo su suministro de aire, debe evitar la contracción de las costillas, manteniéndolas elevadas, es decir, el cambio del contorno de la caja torácica no debe ser sensible a ello si la respiración es hecha correctamente.
La inspiración nasal debe ser profunda, suave y silenciosa. En la espiración, el cantante tiene que saber distribuir el aire inspirado por medio de una dosificación precisa, ya que si se deja escapar demasiado aire, la presión espiratoria que actúa sobre las cuerdas vocales será grande y elevará la altura del sonido y, además, se fatigará a las cuerdas vocales por la acción brusca de la apertura de la glotis, llamada “golpe de glotis”.
Pero si la presión espiratoria es débil, disminuye la altura del sonido, afectando la entonación exacta. La presión espiratoria influye en la intensidad, la entonación, la duración y el vibrato del sonido emitido [Canuyt, 1958].

La emisión y colocación de la voz.

El ataque, es decir, el comienzo del sonido, como resultado de un conjunto de movimientos naturales de las cuerdas vocales (aducción, tensión, presión espiratoria y oscilaciones vibratorias), se controla a través de la correcta respiración y por la postura corporal adecuada, sin tensiones musculares innecesarias. [Cornut, 1985].
Se busca una emisión fisiológicamente natural, cómoda, sin esfuerzo, con voz rotunda y clara. Para ello, la epiglotis y las paredes del orificio superior de la laringe se apartan bien para librar la salida de las vibraciones vocales; el velo del paladar se eleva y cierra la faringe nasal; la lengua es propulsada hacia delante con la punta aplicada a los incisivos inferiores; la boca deberá hallarse moderadamente abierta; la voz tendrá que estar situada hacia delante, sobre el paladar duro y los dientes, y el cantante buscará el timbre vocal “a flor de labios” [Canuyt, 1958].
Debe existir una sensación muy precisa del punto de emisión y mantenerse constante esa colocación y estabilidad laríngea. Según Ferrer, la coordinación perfecta entre un hiperbarismo pulmonar, aumentado por la tensión  diafragmática, y la ligera oclusión-retención del aire que precede al inicio de la actividad de las cuerdas, que se percibe como un pequeño chasquido, es la correcta colocación de la voz (messa di voce).
Si se mantiene la voz en ese punto, permite, con la práctica, la emisión del sonido sin alteraciones, desde un pianissimo hasta un forte y viceversa [Ferrer, 2008].

El paso a través de los registros de voz.

Cuando la voz se traslada de un registro a otro, las cuerdas vocales cambian de espesor, longitud y tensión; también cambia el lugar clave de resonancia. Por lo tanto, el cantante tiene que hacer un cambio en la emisión. Las notas musicales donde se percibe claramente ese cambio, se llaman notas de paso, que, para el cantante, exigen un estudio especial, ya que con el entrenamiento se vuelven menos perceptibles. Cuando el cantante, a través de la práctica, logra suavizar, emparejar o fusionar el paso a través de los registros, se dice que la voz es homogénea, pues aparentemente no se perciben cambios en la emisión vocal.
La preparación indispensable para lograr efectuar el pasaje de la voz, según Ferrer, es el acto del bostezo (abertura relajada de la mandíbula), ya que en él existe una sincronización entre el movimiento de descenso laríngeo y el de la elevación del paladar. [Ferrer, 2008].

Articulación y pronunciación.

La correcta dicción, integrada por estos dos aspectos, proporciona la estética de la palabra cantada hacia la interpretación. La articulación entonada del lenguaje y la resonancia, se condicionan y complementan. Además de la exigencia para el cantante de distinguir las diferencias fonéticas de cada idioma, es necesaria la claridad en la proyección de las palabras, por lo que éstas deberán articularse siempre adelante y los labios deben estar muy activos, lo que permite la comprensión –por parte del escucha- del texto cantado [Cornut, 1985].
Es importante que los sonidos emitidos por la laringe no sean modificados en su calidad por alteraciones debidas a las consonantes [Ferrer, 2008].
La postura de la mandíbula debe ser siempre relajada, tanto en vocales como en consonantes [Roe, 1970].
Cuando los cantantes abren la boca de manera normal, los movimientos de mandíbula deben ser hacia abajo y atrás, suavemente, como si la cavidad sinovial y el cóndilo hubiesen sido aceitados (figura 1.1.2). La mandíbula funciona mecánicamente de una manera maravillosamente equilibrada, y cuando el cantante permite el movimiento en sólo dos direcciones (abajo y arriba), la acción de la mandíbula será libre y sin fricción. De otra manera, si la mandíbula es empujada hacia fuera o a un lado, los músculos implicados en su operación se tensarán y el mecanismo de la articulación no funcionará correctamente. Es esencial, por lo tanto, que sea permitido a la mandíbula balancearse con facilidad extrema [Roe, 1970].

Artículo extraído de: Programa interactivo para analizar la voz cantada mediante técnicas de procesamiento digital de señales. Gracida, G. Tesis UNAM, México, 2011.

Bibliografía

  • Bunch, Meribeth. Dynamics of the singing voice. Springer. Viena, 1997.
  • Canuyt, G., La voz. Hachette. Buenos Aires, 1958.
  • Collins, Don L. Teaching Choral Music. Prentice Hall, 1999.
  • Cornut, Guy. La voz. Fondo de Cultura Económica. México, 1985.
  • Ferrer, Joan S. Teoría, anatomía y práctica del canto. Herder. España, 2008.
  • Heirich, Jane. Voice and the Alexander Technique. Mornum Time Press, 2005. 
  • Roe, Paul F. Choral Music Education. Prentice Hall, 1970.

 

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